Que tu jefe esté equivocado es algo absolutamente normal; por mucho que él (o ella) te guste, todos tenemos diferentes puntos de vista y en ocasiones le tocará al que manda estar errado. En esos casos, ¿qué debo hacer? Lo primero, es no creer que para ser un buen empleado tienes que asentir a todo lo que diga el «jefe»; muchas veces, desacordar, que la RAE nos informa ser un verbo intransitivo desusado, es lo que verdaderamente se valora, mientras se haga del modo adecuado.

Entonces, ¿cuál es el modo «adecuado» de llevar la contraria?

Cuando el de arriba suelta esa opinión que no tiene lógica ni sentido tienes básicamente  tres opciones: decir que sí señor(a), y tanto, más faltaría – por miedo al confronto (es la reacción que más se verifica ya que es natural al ser humano evitar situaciones que cree que pueden perjudicarlo); la segunda, desacordar porque crees ser el dueño de la razón, lo que no se traduce en conversaciones productivas, sólo genera conflicto y lo hace quien, en verdad, no tendrá mucho amor a su trabajo. Para finalizar, hay los que no eluden la cuestión, expresan la contraria pero no se cierran a nuevos inputs, tienen disposición para aprender e intercambiar argumentos, haciendo que se generen nuevas y mejores ideas que puedan traducirse en nuevas y mejores decisiones, nuevos y mejores proyectos.

Es la última opción el llamado desacuerdo constructivo y la única opción válida si quieres ser visto como un empleado dedicado, que se preocupa con la empresa y que quiere contribuir con sus ideas.

¿Cómo expresar desacuerdo constructivo?

Delante de tu jefe u otro superior a quien temes enfrentar, formula preguntas para que se vayan todas tus dudas y para que comprendas perfectamente su punto de vista (solo necesitas entender, no se trata de aceptar). Después presentas tu idea y la justificas, de manera respetuosa, clara y segura, sin necesidad de prejuicios ni inhibición, deja a los demás intervinientes cómodos para contribuir con su propia opinión. Además, se puede dar el caso de que tú tampoco estés en lo cierto y que otra perspectiva sea la más acertada, por lo que has de estar abierto al desacuerdo de los demás.

En definitiva, desde la confrontación de ideas y argumentos es que surgen nuevas interrogantes y soluciones que cada uno individualmente no somos capaces de lograr. Lo primero que hacen los científicos cuando creen que han descubierto algo nuevo es ponerlo a la disposición de sus compañeros para que encuentren los fallos y les hagan ver dónde se equivocaron. Es un acto de humildad que permite el avance del conocimiento científico.

Ahora explícaselo a tu jefe a ver qué te dice. 🙂