La cultura organizacional es uno de los pocos activos que son inimitables. A diferencia de las tecnologías, las ideas y las habilidades, que con frecuencia son copiadas por la competencia, la cultura organizacional sigue siendo única para cada negocio. Una cultura que instiga el conflicto y la crítica destructiva dificilmente tendrá una evolución positiva. Las organizaciones deben esforzarse por tener una filosofía que alienta el crecimiento, el aprendizaje continuo y la colaboración.

Beneficios de una cultura organizacional de aprendizaje:

Una cultura organizacional que promueve el desarrollo continuo del personal, la colaboración sana entre los equipos y el feedback constructivo” – esta es la definición de una cultura de aprendizaje.

Este tipo de cultura fomenta un ambiente de crecimiento mutuo, donde el personal es desafiado a aprender y desarrollar al mismo tiempo que proporciona a la organización el talento y el conocimiento de que necesita para adaptarse y crecer en un entorno en constante cambio.

La organización ayuda a su gente a crecer y, a su vez, la gente ayuda a hacer crecer la organización.

La cultura del aprendizaje es una herramienta estratégica para el crecimiento y el progreso de la organización pero esta cultura rara vez emerge por sí misma. Las organizaciones necesitan adoptar estrategias para crear un ambiente de aprendizaje continuo. Las características de una cultura de aprendizaje exitosa están estrechamente vinculadas a las estrategias en curso empleadas por la organización para motivar el aprendizaje.

Estrategias para construir una organización de aprendizaje:

1. Desaprender viejos hábitos – Todos lo hemos visto; en nosotros mismos, en nuestros padres, y por supuesto, en nuestras mascotas. Los viejos hábitos tardan en morir. Las personas son criaturas de hábitos. Y la personas hacen una organización. Por lo tanto, el primer paso estratégico hacia la creación de una organización de aprendizaje es dejar a todos los procesos, actitudes y comunicaciones informales y formales que no promueven el aprendizaje continuo.

2. Aprender nuevos hábitos – Fuera lo viejo, hola a lo nuevo. – El siguiente paso estratégico es crear nuevos hábitos, actitudes y comportamientos que fomenten el crecimiento continuo y el aprendizaje, la comunicación abierta, la colaboración y el feedback constructivo.

3. Reforzar el aprendizaje- Una vez que los hábitos, procesos y herramientas para una cultura de aprendizaje se establecen, el paso final y permanente es reforzar esa cultura todos los días. El personal debe poder vivir sus aprendizajes en el lugar de trabajo, practicar nuevas habilidades y compartir nuevos conocimientos.

4. Apoyo digital para una cultura de aprendizaje – Un gran porcentaje de puestos de trabajo incluyen un componente online. Emails, plataformas colaborativas, programas de diseño, software de seguimiento de proyectos, etc. Esto hace que el aprendizaje digital sea una de las formas más relevantes para que los empleados aprendan. Desde cursos flexibles, a ritmo propio, hasta talleres facilitados y ejercicios de colaboración en equipo.

Abrazar y alentar el aprendizaje continuo requiere líderes fuertes que exhiban una pasión y energía para aprender en sí mismos, puedan inspirar a otros y reforzar una cultura de aprendizaje que aporta valor al negocio. Y esta no tiene precio.