Para muchos niños como nosotros, Star Wars, perdón, La Guerra de las Galaxias, fue todo un referente de nuestras infancias. La Fuerza desprendida del imaginario de George Lucas nos transportaba, como sigue haciendo cada vez que la volvemos a ver, a una galaxia muy muy lejana, con personajes tan carismáticos como Han Solo, Yoda o Chewbacca. Pero por muy lejos que estuvieran, curiosamente, todos hablaban en inglés. Sin embargo, no siempre ha sido así para todos. Las primeras impresiones de un amigo catalán justo después de ver la primera entrega de la segunda trilogía fueron impactantes: «nunca había oído la voz de Darth Vader». El cine era el de Icaria, en Barcelona. La voz aspirada y mecánica de Lord Vader a la que se refería era del gran James Earl Jones.

Quizás era más fácil para todos cuando el cine era mudo y Charlie Chaplin una estrella sin voz. Pero, ¿tendría el mismo efecto el «Yo soy tu padre» de Darth Vader a Luke Skywalker si lo leyéramos en la pantalla?
La versión original siempre es mejor, y no solo porque lo dice el profesor de inglés. Hay cosas que simplemente quedan Lost in Translation. Como el humor de Harrison Ford o la astucia de Sir Alec Guinness.