Hay un nuevo paradigma que se está imponiendo en el mundo empresarial, una concepción del trabajo que emerge de las potencialidades ofrecidas por canales de comunicación más rápidos y eficientes y se cruza con una creciente industria del conocimiento. Eso es la Cultura Remote, un concepto que va muchísimo más allá que el prosaico teletrabajo que los medios nos contaban en los noventa.

En la mente colectiva, una empresa moderna será algo parecido a la idea que tenemos de Google, donde la tecnología es puntera y cada uno va por libre, casi que pasando más tiempo entre bolas coloridas, videojuegos y cafés latte muy chulos en tazas con frases y dibujos frikis que propiamente trabajando. No obstante, es como pensar que todos los equipos de fútbol son como el Manchester City (no nos arriesgamos a usar un equipo español en esta metáfora) donde los recursos son inmensos; la realidad es que los demás mortales no podemos competir con las mismas armas y tenemos que ser más ingeniosos con lo que tenemos disponible. Por eso, una empresa moderna es en efecto la que incorpora una idea innovadora de cómo se organiza, articula y proyecta. Esa idea la podemos llamar de modelo de gestión, cultura empresarial, filosofía de trabajo, entre otros; lo importante es que es una idea, un ideal incluso, en la cual el equipo debe creer, hacerla suyo, materializarla en el cotidiano de la empresa.

 

Cuando uno entra en una nueva empresa, esta idea va a determinar toda su experiencia, desde cómo se desarrolla el proceso de reclutamiento, pasando por su plan de acogida, la socialización con los compañeros, la estimulación de la innovación hasta el mismísimo trato con el cliente. En ciertos casos, tan solo con visitar una oficina es suficiente para percibir qué es esa empresa, tanto en el bueno como en el malo sentido.

Como cualquier speaker motivacional del mundo deportivo asegurará, el todo es mucho más que la suma de sus componentes, es decir, el equipo no son 11 jugadores, pero sí lo que esas 11 personas comparten como ideal. Pero sobre todo, te hará entender que esta idea parte de arriba, sea del presidente, del director o del entrenador, pues sin visión estratégica no hay equipo que gane. Solo por accidente, quizás 🙂