La presidencia de Donald Trump, aunque corta, cuenta ya con varias incidencias ortográficas. El pasado 17 de diciembre, en su Twitter oficial, se podía leer lo siguiente: “China steals United States Navy research drone in international waters — rips it out of water and takes it to China in unpresidented act.” Dos horas después el tweet original se ha borrado y uno nuevo ha tomado su lugar. La administración de Trump ha podido cambiar su feed pero difícilmente puede hacer lo mismo con la repercusión en la comunicación social que ha tenido.

Este y otros errores del género, como haber escrito el nombre de la Primera Ministra Británica Theresa May no una pero tres veces mal, denotan una falta de atención y consecuentemente son reflejo de una mala imagen. Aunque en el mundo de la política este tipo de ocurrencias tenga especial impacto, en el mundo de los negocios es igualmente importante revisar los errores gramaticales y ortográficos porque estos merman la credibilidad, inteligencia y confiabilidad de la empresa.

Según un estudio de BBC News, los errores ortográficos pueden costar millones en ventas perdidas; el análisis muestra que un solo error de ortografía puede reducir las ventas a la mitad. Aspectos como una falla ortográfica en la homepage de la empresa afectan la confianza de los clientes poniendo en riesgo la credibilidad de la misma.

Además, actualmente es frecuente tener que escribir en diferentes idiomas en los locales de trabajo. Esto dificulta la tarea porque si ya es difícil estar atento a faltas de ortografía en nuestra lengua madre, aún más difícil es hacerlo en otra lengua. De acuerdo con los datos de Tony Haile de Chartbeat, sólo tenemos 15 segundos para captar la atención de un consumidor, por eso hay que mantener el mensaje corto, simple y preciso… y bien escribido 🙂