(Declaración de intenciones: a nuestro negocio nos iría muy bien).

En el sector de la formación cuadrar agendas es lo más complicado. Cada vez que una nueva acción formativa presencial tiene que ser organizada, el principal problema consiste en encajar las clases en la agenda del formador más adecuado, y si empiezan varias o muchas al mismo tiempo como ocurre en septiembre es un verdadero puzzle que rompe más que una cabeza. Siempre ha sido así y siempre lo será, puesto que una persona no puede estar en dos sitios a la vez. Sin embargo, hay un detalle que sí importa mencionar.

Primera hora de la mañana, hora de la comida y final del día de trabajo. Invariablemente, estos son los horarios donde caben las clases en las empresas, sobre todo si hablamos de los cursos de idiomas. Es comprensible ya que de esto modo la clase no interrumpe el horario laboral. Sin embargo, la concentración en estas franjas horarias no nos va muy bien a nosotros (por eso la declaración al principio). ¿Escribimos para quejarnos? De todo. Pero podemos intentar mejorarlo desde nuestro punto de vista. Como ya hemos mencionado, nosotros disponemos de una cultura Remote que nos permite ser flexibles con nuestro tiempo; a excepción de los profesores que tienen horarios definidos, los que trabajamos en el back-office podemos organizar el trabajo como entendemos mejor. De hecho, no solamente nosotros, varios de nuestros clientes, sobre todo del sector tecnológico, permiten lo mismo o algo similar. Devido al teletrabajo impuesto por el confinamiento, creemos que muchas más empresas estarán en condiciones de moverse hacia una cultura laboral más flexible, lo que nos traería a que la formación pueda impartirse en otros horarios que nos los mencionados al principio del párrafo.

La crisis sanitaria marcará un antes y un después en la experiencia colectiva en cuanto al trabajo. Más, definirá un nuevo paradigma que ya se estaba gestando en cuanto a la conciliación profesional y personal, pero también en el equilibrio entre las distintas actividades dentro del ámbito laboral. Con el progresivo abandono de la idea del trabajo del nine to five, iremos también dejando de tener horarios estrictos para la formación. Al final de cuentas, cualquier momento es bueno para aprender.