El nivel de formación en competencias profesionales de los trabajadores españoles suele ser más que aceptable. De hecho, muchas personas están sobrecualificadas para los empleos a los que optan. Para los reclutadores es sencillo encontrar personas con habilidades en sus áreas de conocimiento. Lo verdaderamente complicado es encontrar personas con soft skills o habilidades blandas necesarias para sus puestos laborales.

El término soft skills se utiliza en el ámbito de la psicología organizacional para hacer referencia al conjunto de rasgos de personalidad que tienen que ver con la inteligencia emocional. Dentro de estas habilidades blandas se incluyen la capacidad de comunicación y de interrelación con las personas, la actitud positiva, la flexibilidad y la capacidad de adaptación a diferentes entornos. Por tanto, cuando hablamos de soft skills nos referimos, en términos globales, a habilidades sociales.

A diferencia de las competencias profesionales o hard skills, que tienen más que ver con el conocimiento adquirido sobre una materia o una profesión, las habilidades sociales son necesarias a todos los niveles, tanto dentro como fuera del trabajo.

Las habilidades blandas están relacionadas con la personalidad, por lo que hay quien tiene más desarrolladas de forma innata algunas áreas, como autonomía, liderazgo, coherencia, capacidad de atención y de escucha, responsabilidad personal y social, capacidad de reflexión, proactividad, empatía o automotivación, por citar algunos ejemplos.

Sin embargo, estas habilidades se pueden aprender, mejorar y moldear a través de un curso de soft skills. Los cursos de habilidades laborales ayudan a las personas a abrir su abanico de oportunidades a nivel social y laboral. Las soft skills son las que permiten que una persona destaque sobre otra con su mismo nivel formativo y de conocimiento.

La importancia de desarrollar las habilidades sociales es mayor de lo que puede parecer a simple vista. Una investigación de la Universidad de Harvard demostró que el 85% del éxito en el desempeño depende de las habilidades blandas. Los reclutadores lo saben y, por tanto, las soft skills son muy demandadas en los profesionales de muchos sectores.

Especialmente, se valoran en sectores como restauración, servicio al consumidor, deportes, salud, venta minorista y mayorista, recursos humanos, servicios integrales, consultorías y organizaciones cívicas y sociales.

Las soft skills más solicitadas en los procesos de selección son la resolución de problemas, la adaptabilidad y la gestión del tiempo, aunque también se valora la confianza, la ambición, el liderazgo, el optimismo, la capacidad de trabajar en equipo y la priorización de tareas.

El entrenamiento en habilidades blandas a través de un curso de soft skills tiene como objetivo capacitar a las personas en todas aquellas áreas que puedan desarrollar o mejorar, como por ejemplo, el manejo de situaciones interpersonales difíciles.

Ahora que ya conoces la importancia de mejorar las habilidades blandas, te invitamos a que conozcas nuestros programas y cursos de habilidades laborales.

 

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