Todos nacemos con una curiosidad natural, una voluntad de saber lo que aún no sabíamos. No obstante, por culpa de las exigencias del trabajo y la vida cotidiana, a menudo nos olvidamos de dedicarle tiempo y nos reducimos a acompañar las noticias.

Una lástima, puesto que vivimos en una época donde aprender algo nuevo nunca ha sido tan fácil. La educación ya no es algo vinculado a una institución física y el acceso a la información es más grande que nunca; vivimos cercados de e-libros, podcasts, cursos online, audiolibros, cursos in-company, recursos que nunca han sido tan abundantes o tan accesibles. Entonces, ¿por qué no la aprovechamos? Desarrollar hábitos de aprendizaje específicos – conscientemente establecidos y cultivados,  puede ser un camino hacia la continua relevancia profesional y profunda felicidad personal.

En un artículo de Harvard Business Review se habla de algunos factos importantes sobre la educación y el acto de cultivar el hábito del aprendizaje durante toda la vida.

–    El aprendizaje es positivo para la salud. La lectura, incluso por períodos cortos de tiempo, puede reducir dramáticamente los niveles de estrés. Estudios demuestran que aunque la actividad cognitiva no pueda cambiar la biología del Alzheimer, las actividades de aprendizaje pueden ayudar a retrasar los síntomas, preservando la calidad de vida de las personas. Otras investigaciones indican que aprender a tocar un nuevo instrumento puede compensar el deterioro cognitivo, y el aprendizaje de nuevas habilidades difíciles en la edad avanzada está asociado a una mejoría de la memoria.

–     Ser abierto y curioso tiene profundos beneficios personales y profesionales. Quienes se dedican al aprendizaje y exhiben curiosidad son casi siempre más felices y más comprometidos social y profesionalmente que aquellos que no lo hacen.

–    Nuestra capacidad de aprendizaje aumenta la motivación humana.

Somos únicamente dotados de la capacidad de aprendizaje, creación y progreso intelectual. La sensación de terminar de leer una obra maestra, de completar una tarea difícil, resolver un problema complejo, aprender un idioma extranjero realizando avances progresivos, son experiencias que pueden ser electrificantes.

Las razones para seguir aprendiendo son muchas, y el peso de la evidencia indicaría que el aprendizaje permanente no es simplemente un imperativo económico, sino también social, emocional y físico. Vivimos en una época de abundantes oportunidades de aprendizaje y desarrollo. La tecnología puede ser nuestro mayor aliado, ayudando a adaptar regímenes de aprendizaje en el nuestro cotidiano, sin que tengamos que abrir mano del tiempo con los amigos, con la familia o con nosotros mismos.